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Los frescos de la iglesia rupestre

Las sepulturas de la necrópolis de domus de janas de Sant’Andrea Priu, excavadas en un lado de la roca volcánica, demuestran la presencia del hombre en esta área desde el Neolítico.

La tumba VI, conocida como la «Tumba del Jefe», ha sido usada posteriormente para el culto cristiano en dos momentos diferentes, llegando a día de hoy como iglesia consagrada a San Andrea.

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Fig. 1 - La «Tumba del Jefe» (de Taramelli 1919).

La tumba está formada por 18 ambientes, de los cuales los 3 más grandes ubicados a lo largo de su longitud (fig. 2) han sido objeto de modificaciones importantes durante la Era paleocristiana, bizantina y medieval. El ambiente más cercano a la entrada servía como nártex, donde acogía a los que todavía no habían recibido el bautismo; el espacio central lo reutilizaron como aula para los fieles que, en cambio, ya habían sido bautizados; mientras que el ambiente sucesivo lo usaron como presbiterio (bema), es decir, el lugar reservado para los sacerdotes.

El espacio de la entrada (exonártex o nártex interno), de forma subrectangular, ha sido hallado en su original antecámara prehistórica; una puerta con arquitrabe introduce a un espacio semicircular (endonártex o nártex interno) con un diámetro aproximado de 7 metros, en cuyo suelo hay numerosas hendiduras relacionadas con los rituales prehistóricos que realizaban en honor de los difuntos (fig. 2).

Desde este ambiente se entra al aula, de planta trapezoidal (base superior a 7,5 metros, base menor de 6,75 metros, laterales de aproximadamente 4 metros), en cuyo suelo hay unas canaletas grabadas y conectadas entre ellas que llegan hasta el endonártex. El tejado plano, con una altura aproximada de 3 metros, está sostenido por dos columnas que se estrechan hacia la parte superior. A través de esta puerta se accede a un espacio subrectangular de 7,70 m x 3,30 m (bema, fig. 2), con un tejado plano sujetado por dos columnas que se estrechan también en la parte superior. En correspondencia con el lugar del altar, el tejado se abre formando un lucernario cuadrado (1,5 x 2 m) que llega hasta el piso superior atravesando la roca de un grosor de más de 5 metros.

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Fig. 2 - Tumba del Jefe, fase bizantina (de Caprara 1986, pág. 46).

Las paredes y el tejado del espacio intermedio y del más interno están decorados por frescos aunque, lamentablemente, faltan numerosas áreas (figs. 3 y 4).

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Fig. 3 - La puerta que conduce al aula del bema (foto de Unicity S.p.A.).
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Fig. 4 - Frescos con escenas de la vida de Jesús (foto de Unicity S.p.A.).

La época propuesta por los expertos para las pinturas del aula es de entre los siglos IV y VI d.C., mientras que para las del bema indican que podrían pertenecer a la segunda mitad del siglo VIII d.C., aunque con alguna reserva. Las dos sepulturas halladas en el suelo del endonártex datan de la Era Bizantina.

 

Bibliografia

  • BONINU A., SOLINAS M. (a cura di), La necropoli di Sant'Andrea Priu, Macomer, 2000. 
  • CAPRARA R., La necropoli di Sant'Andrea Priu, Sardegna Archeologica. Guide ed itinerari, Sassari 1986, pp. 3-73.
  • CORONEO R., SERRA R., Sardegna preromanica e romanica, Milano 2004, pp. 61-68.
  • CORONEO R., Chiese romaniche della Sardegna. Itinerari turistico-culturali, Cagliari, 2005, pp. 55-56.
  • TARAMELLI A., Fortezze, recinti, fonti sacre e necropoli preromane nell'agro di Bonorva, collana Monumenti antichi dei Lincei, Roma, 1919, coll. 765-904.

 

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